Muchas veces nos preguntamos cuál es nuestro valor. El mundo nos dice que valemos por lo que hacemos, por lo que tenemos, o por lo que otros piensan de nosotros.
Pero la Biblia nos enseña una verdad diferente: valemos porque Dios nos creó a Su imagen y semejanza. Valemos tanto que Dios envió a Su Hijo a morir por nosotros.
No necesitamos probar nuestro valor a nadie. Ya está establecido por el precio que Cristo pagó en la cruz. Ese es el verdadero valor de cada alma.



